12 de janeiro de 2013
5 de janeiro de 2013
Às vezes, lá calha...
«Gosto daqueles que aceitam o niilismo como uma condição e vivem com essa condição. São os niilistas intelectuais que não suporto. Prefiro o género que vive com os seus fantasmas. Os niilistas naturais.»
(Saul Bellow)
Nem sempre a lápis (341)
até Jajouka
(2006)
1. Não vou a Marrocos – não vou outra vez até Marrocos – aliciado pelo ritual de passar o tempo a fazer pingue-pongue entre as esplanadas dos cafés e o quarto do hotel. Há muito que me cansei de fazer de barata-tonta, e ainda mais tonta por ter alimentado durante um número imperdoável de anos e uns quantos títulos, a mania de me sentir impelido a comunicar, digamos, o que acabava de descobrir sentado na esplanada de um café com o chá irremediavelmente frio e amargo. Não, desta vez vou unicamente decidido a encontrar a aldeia de Jajouka e, só depois, irei para Asilah ou Tânger com a vaga impressão de ter cumprido uma metáfora; uma fantasia.
(...) Apercebo-me agora de que esta sub-reptícia incompatibilidade com as esplanadas já se manifestou na última vez que fui a Tânger. Sorrateiramente, fui trocando o colar de cadeiras do Café de Paris pelas janelas do Tingis, no Petit Socco, onde o trânsito se reduz às mobilettes e petits-táxis que conseguem intrometer-se pelo labirinto das ruelas, para continuarem a desembocar numa espécie de pátio colectivo. Por outro lado, insistir em escrever sobre os espaços, os lugares, as pessoas, escrever sobre o que gostamos, creio ser uma forma de nos esgotarmos; reciprocamente, inevitavelmente.
Quem se dá ao trabalho de considerar e planificar meticulosamente uma possível ida até Jajouka, é natural que não dispense a máquina fotográfica e também não vejo inconveniente em juntar o velho portátil às duas mudas de roupa e meia-dúzia de livros. É sempre esta – voltará a ser esta – a frugal bagagem que transporto numa mochila maneirinha, para poder movimentar-me entre o casbah e as pensões e os hotéis onde pernoito. (...) continuo a desconhecer melhor maneira de entrar em Marrocos sem ser pelo porto de Tânger; ao fim da manhã e ao fim da tarde, sobretudo no Outono. Esta hipótese obriga-me a passar furtivamente por Asilah, onde conto ficar no regresso de Jajouka.
(...) entretenho os dias a abrir e a percorrer mapas (...) a comparar quilómetros e a decifrar as (para mim) incompreensíveis legendas das estradas, anónimas e sem trânsito, com Ricardo Piglia a segredar-me por cima do ombro: «A leitura, dizia Ezra Pound, é uma arte da réplica. Às vezes, os leitores vivem num mundo paralelo, e às vezes, imaginam que esse mundo entra na realidade. […] Um mapa é uma síntese da realidade, um espelho que nos guia na confusão da vida. É preciso saber ler nas entrelinhas para encontrar o caminho.»
Papiro do dia (283)
«No hay historia de la lengua literaria en la Argentina, de sus niveles y de sus transformaciones, sin una historia de la traducción. La práctica casi invisible, casi anónima de los traductores registra y cristaliza las normas del estilo literario. Todo traductor acata esas normas implícitas y al traducir reproduce los registros posibles del estilo literario dominantes en una época. La historia de la traducción como estilo social (si esa historia fuera posible) se superpondría con la historia de las concepciones y los valores que definen los usos literarios del lenguaje.
A la vez el traductor se instala en los bordes del lenguaje y parece siempre a punto de escribir en una tercera lengua, en una lengua inventada, artificial. En ese sentido la traducción es uno de los medios fundamentales de enriquecimiento y de transformación de la lengua literaria.»
[Ricardo Piglia, Formas breves; Anagrama, 2000]
31 de dezembro de 2012
Deslarga-me, 2012!
«Diccionario. Su hermana dice que es un catecismo, una guía mística; dice que su hermano es un turista que abre un mapa, en una estación desconocida, y busca como orientarse en un país extranjero. // También dice que esa lengua lejana es la suya y la escribe porque la está perdiendo y quiere fijar el sentido antes de caer en la melancolía. // Es un catálogo del saber microscópico de un náufrago, que se aferra a las palabras antes de hundirse definitivamente en la locura. // Imagina que este pequeño libro es un compendio a partir del cual será posible volver a empezar (alguien en el futuro puede combinar las palabras y obtener la historia completa de una vida o varias historias posibles de una misma vida repetida en distintos registros). // El primer diccionario conocido es de 1312. Samuel Johnson compara el diccionario con un reloj: un engranaje que clasifica las palabras, como el reloj clasifica el tiempo. (Practica el arte de clasificar la experiencia.)
Traducción. No hay traducción, no hace falta porque existe un solo lenguaje secreto (biológico), del que los demás son sólo variantes. Imposible por lo tanto imaginar un diccionario que establezca equivalencias entre palabras extranjeras, sólo existen palabras olvidadas de una lengua personal. // Sería entonces posible imaginar un diccionario de la lengua privada en el que brillara (como un sol muerto) el sentido. Un hecho único que revelara en toda su intensidad la clave de esa lengua personal.»
[Ricardo Piglia, Prisión perpetua; Anagrama, Outubro 2007]
30 de dezembro de 2012
29 de dezembro de 2012
Na ânsia de não pagarem,
17-06-2011 17-06-2011 TEI-TRANSF-OFICINA LIVRO SOCIE 1.024,70 EUR
28 de dezembro de 2012
23 de dezembro de 2012
22 de dezembro de 2012
Venho de Sevilha a toque de Piglia
«Una vez mi padre me dio un consejo que nunca pude olvidar: “También los paranoicos tienen enemigos!”, me dijo, a los gritos, en el teléfono, tratanto de hacerse entender desde la lejanía, en febrero o marzo de 1957. No era un consejo pero siempre lo usé así: una máxima privada que condensa la experiencia de una vida.
Hay hombres sobrios y aplomados, a los que la desgracia los quiebra por adentro, sin que se vea. No saben quejarse, son ceremoniosos y gentiles, piensan que los demás actuarán con la mesma magnanimidad que ellos usan en la vida. El punto de máxima ruptura se produce cuando empieza el desengaño.
En esos días, en medio de la desbandada, en una de las habitaciones desmanteladas empecé a escribir un Diario. ¿Qué buscaba? Negar la realidad, rechazar lo que venía. La literatura es una forma privada de la utopía.»
La crítica es la forma moderna de la autobiografía. Uno escribe su vida quando cree escribir sus lecturas. ¿No es a la inversa del Quijote? El crítico es aquele que encuentra su vida en el interior de los textos que lee.
En esa línea ha sido decisiva para mí la sorprendente anotación de Faulkner en su prólogo inédito a The Sound and the Fury. “Escribí este libro y aprendi a leer.” La escritura de ficción cambia el modo de leer y la crítica que escribe un escritor es el espejo secreto de su obra.
En este libro he trabajado sobre relatos reales y también sobre variantes e versiones imaginarias de argumentos existentes. Pequeños experimentos narrativos y relatos personales me han servido como modelos microscópicos de un mundo posible o como fragmentos del mapa de un remoto territorio desconocido. La literatura permite pensar lo que existe pero también lo que se anuncia y todavía no es.»
21 de dezembro de 2012
Subscrever:
Mensagens (Atom)









